Una vuelta por el Bierzo… las viñas

Hoy aprovechamos para dar una vuelta por el viñedo berciano y comprobar el origen de todo en el vino: la viña y su uva. Sin uva no hay vino.
Esta añada 2010 viene marcada por un invierno muy duro que provocó un fuerte retraso en la brotación respecto a años anteriores. Asimismo, el régimen de lluvias permitió dotar a la planta y al suelo de un abundante contenido de reservas hÃdricas.
Al subir las temperaturas se produjo la continua y eterna revitalización primaveral, explotando las yemas y comenzando a crecer los primeros brotes. Unas semanas de fuerte calor, unidos a la acumulación positiva de agua anteriormente comentada, hicieron que la brotación se produjera a gran velocidad, acelerando el ciclo.
Todo parece ir bien hasta esa fecha, la planta se encontraba en un nivel vegetativo importante, no habÃa significativos signos de enfermedad, y el ciclo se estaba desarrollando con normalidad. El único problema que encontramos en el Bierzo (concentrado en algunas zonas) es que el exceso de población de conejos dañaba a algunos de nuestros viñedos porque éstos se comÃan los brotes tiernos de la planta, produciendo asà una importante herida en la misma. Pero afortunadamente los viñedos se encuentran en un ecosistema, y son estos daños algo difÃcil de controlar. Este problema darÃa para un largo debate del que no es objeto este comentario.
Comenzó la floración, etapa de gran delicadeza para la planta, y lamentablemente en muchas zonas del Bierzo, vino acompañada de mal tiempo y lluvias, lo que propició una deficiente fecundación, y un cuajado del fruto irregular. Pese a lo anterior, se puede afirmar que a estas alturas tenemos una adecuada cosecha, que el estado sanitario de la planta en general está bastante bien, sin fuertes ataques fúngicos, y que estos dÃas que vienen de calor son de gran necesidad y valor. Tedremos que tener cuidado con las temibles tormentas.
Siempre es bueno dar una vuelta por el Bierzo y sus viñedos para darnos cuenta de donde empieza todo, en el viñedo.


Las terribles tormentas y la humedad en el terreno han hecho su efecto. El mildiu y el black-rot aparecieron de manera voluptuosa. Los daños están todavÃa por medir. El viticultor ha de extremar sus cuidados. Las tareas culturales como la poda en verde, y una correcta aireación de la planta se establecen como las prácticas más convenientes, favoreciendo la aireación e insolación que evita la presencia de altos grados de humedad. Asimismo, hace que los tratamientos sean también más eficaces.